Jorge y Sofía todavía no se habían recuperado del susto. Con la sensación del asalto aún fresca en la mente, les narraban a los policías cada detalle del episodio. Querían que se encontrara al ladrón. Pero escucharon una respuesta que nada tenía que ver con sus preocupaciones. "Nos pidieron que no llamáramos a LA GACETA porque no querían salir escrachados. Y nos dijeron que iban a poner un custodio en la esquina así estuviéramos tranquilos. Pero sólo estuvo unas cuantas horas y se fue", contó Sofía, muy preocupada.
El viernes, los jóvenes trabajan en un local de venta de consolas y video juegos que está en calle San Juan 551. Cerca de las 17.30, entró un muchacho y comenzó a preguntarle a Jorge por los precios y las prestaciones de algunos equipos. "Habrá tenido unos 30 años, quizás menos. Pasaba por cliente, tranquilamente. Cuando se marchó no sospeché nada, pero después volvió, sacó un arma y nos amenazó a la cajera y a mí", relató el muchacho.
El delincuente escapó con la recaudación del día, que estaba en la caja ("no era mucho dinero", dijo Jorge) y el teléfono celular de Sofía. "Quizás como era viernes a la tarde y había mucha gente en el centro, no alcanzó a llevarse muchas cosas", dijo el empleado. Y aclaró que el ladrón actuó severamente, aunque no con violencia. "Comparado con lo que uno ve que pasa cada día, fue algo tranquilo. Tuvimos la suerte de que no nos pasó nada. De todas formas, el susto te queda. La cajera entró en una crisis de nervios por todo esto", añadió.
Nada que hacer
El negocio tiene una cámara de seguridad instalada, pero cuando ocurrió el atraco no estaba filmando. Sin embargo, como sabían que en la esquina de San Juan y 25 de Mayo está instalado uno de los equipos de alta tecnología, pensaron que allí conseguirían las imágenes. "Por eso, cuando vino el hermano del dueño nos llegamos por el Centro de Control. Como tuve de frente al ladrón, lo hubiera podido reconocer. Pero no nos quisieron mostrar nada. No sé qué procedimiento tienen ellos, pero me dijeron que demorarían unos dos o tres meses en hacer el trámite con la fiscalía", explicó. Luego, bastante molesto, agregó: "no nos ayudaron para nada. Teníamos confianza en que nos podían dar una mano, pero llegamos y nos contestaron: ?esto es para prevenir?. Yo les contesté que no habían prevenido nada, que nos habían robado, pero todo quedó igual".
Luego de hacer la denuncia, Jorge y Sofía escucharon la frase de boca de los policías que los dejó atónitos. "Nos prometieron que si no llamábamos al diario, nos iban a poner un agente en la esquina. Pero ni eso duró", expresó.
LA GACETA, finalmente, se enteró del episodio porque un lector lo narró en un comentario en el sitio web.